El veneno en los campos del que casi nadie está hablando

La amenaza invisible entre los cultivos

Cuando la mayoría de las personas piensa en los peligros que enfrentan los trabajadores agrícolas, lo primero que viene a la mente es el calor. Y tienen razón: el calor puede ser mortal.

Pero existe otra amenaza que permanece prácticamente invisible. Es más silenciosa, más lenta y, en muchos sentidos, aún más peligrosa.

Los pesticidas.

Los mismos químicos que protegen los cultivos de insectos y enfermedades son absorbidos todos los días por la piel, los pulmones y las manos de quienes trabajan cosechando esos alimentos. Los trabajadores agrícolas están expuestos a pesticidas en niveles mucho más altos que cualquier otra fuerza laboral del país, y las consecuencias pueden ser devastadoras.

La intoxicación aguda por pesticidas puede provocar dolores de cabeza, náuseas, mareos, vómitos, convulsiones y, en los casos más graves, incluso la muerte.

Sin embargo, son los efectos a largo plazo los que más preocupan a los profesionales de la salud. La exposición constante puede aumentar el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, causar daños neurológicos, afectar la salud reproductiva y provocar problemas en el desarrollo de los niños que crecen en o cerca de los campos agrícolas.

Quienes enfrentan el mayor riesgo suelen ser también quienes cuentan con la menor protección.

Y durante casi 50 años, Beth-El ha sido testigo de esta realidad y ha decidido no ignorarla.

Cómo debería verse la protección… y cómo es en realidad

Existen regulaciones federales creadas para proteger a los trabajadores agrícolas de la exposición a pesticidas. La Norma de Protección para Trabajadores Agrícolas (Agricultural Worker Protection Standard) de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) exige que los empleadores proporcionen información básica sobre seguridad, respeten períodos de espera antes de permitir el reingreso a los campos fumigados y garanticen el acceso a suministros para la descontaminación.

Sobre el papel, estas medidas parecen suficientes.

En la práctica, la realidad suele ser muy distinta.

La aplicación de estas normas no siempre es consistente. Las barreras del idioma hacen que mucha información sea difícil de entender y, en muchos casos, los trabajadores tienen miedo de hacer preguntas o denunciar irregularidades por temor a perder su empleo o incluso su vivienda.

La protección debería incluir:

  • Avisos claros antes y después de la aplicación de pesticidas.
  • Períodos de espera obligatorios antes de regresar a los campos tratados.
  • Equipo de protección adecuado, como guantes, mascarillas y ropa especializada, proporcionado sin costo para los trabajadores.
  • Capacitación en el idioma de cada trabajador sobre los productos químicos a los que está expuesto.
  • Acceso a agua limpia y jabón para eliminar residuos de pesticidas.
  • La libertad de hacer preguntas y denunciar violaciones sin temor a represalias.

Sin embargo, para muchos trabajadores agrícolas, esa protección simplemente no existe.

Los niños también están expuestos

Una de las realidades más difíciles de aceptar sobre la exposición a pesticidas es el impacto que tiene en quienes son más vulnerables: los niños.

Los hijos de las familias trabajadoras del campo están expuestos a estos químicos de maneras que muchas personas jamás imaginaron. Juegan cerca de campos que han sido fumigados recientemente. Viven en hogares donde los residuos de pesticidas llegan adheridos a la ropa, los zapatos y la piel de sus padres. Algunos incluso acompañan a sus familias al trabajo porque simplemente no tienen otro lugar donde quedarse.

El cuerpo de un niño absorbe sustancias químicas con mayor rapidez que el de un adulto. Además, su sistema nervioso y sus órganos aún están en desarrollo, lo que los hace mucho más vulnerables a los efectos de una exposición prolongada.

Diversos estudios han relacionado la exposición infantil a pesticidas con dificultades de aprendizaje, retrasos en el desarrollo y un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer durante la infancia.

Durante 50 años, Beth-El ha acompañado a estos niños. 

Les hemos entregado mochilas para comenzar el año escolar.

Hemos celebrado con ellos sus primeros días de clases.

Los hemos visto crecer.

Y también hemos cargado con la preocupación de saber a qué están expuestos cada día.

Car Credit apoya a Beth-El Farmworker Ministry

Para muchas familias trabajadoras del campo, cubrir sus necesidades básicas sigue siendo un desafío diario. Beth-El Farmworker Ministry brinda un apoyo esencial al ofrecer asistencia alimentaria, educación, atención médica y crecimiento espiritual a las familias trabajadoras del campo y a los vecinos que más lo necesitan. A través de la compasión y el cuidado, Beth-El continúa su misión de alimentar la mente, el espíritu y el cuerpo de las personas a las que sirve.

Nuevo en US (www.nuevoenus.org) y Car Credit (www.carcredittampa.com) se enorgullecen de apoyar a Beth-El, una organización comprometida con el bienestar de las familias trabajadoras del campo. Para quienes son nuevos en el país, adaptarse a una nueva vida puede ser un gran desafío. Gracias al compromiso de Car Credit con las comunidades de habla hispana y al apoyo de su propietario, Steve Cuculich, trabajamos juntos para garantizar que estas familias reciban la orientación, los recursos y el acompañamiento que necesitan para salir adelante.

The Poison in the Fields Nobody Is Talking About

The Invisible Threat in Every Row

When most people think about the dangers farmworkers face, they think about heat. And they are right, heat is deadly. But there is another threat hiding in plain sight, one that is quieter, slower, and in many ways more insidious.

Pesticides.

The same chemicals that protect crops from insects and disease are absorbed daily through the skin, the lungs, and the hands of the people harvesting those crops. Farmworkers are exposed to pesticides at rates far higher than any other workforce in the country. And the consequences are devastating.

Acute pesticide poisoning can cause headaches, nausea, dizziness, seizures, and in severe cases, death. But the long-term effects are what keep health advocates up at night, increased risks of certain cancers, neurological damage, reproductive harm, and developmental issues in children who grow up in or near the fields.

The people most at risk are the people least protected. And for nearly 50 years, Beth-El has been watching this unfold, and refusing to look away.

What Protection Should Look Like, And What It Actually Looks Like

There are federal guidelines designed to protect farmworkers from pesticide exposure. The EPA’s Agricultural Worker Protection Standard requires employers to provide basic safety information, restricted entry intervals after spraying, and access to decontamination supplies.

On paper, it sounds reasonable. In practice, enforcement is inconsistent, language barriers make information inaccessible, and many farmworkers are afraid to speak up for fear of losing their jobs or their housing.

Here is what protection should look like:

  • Clear notification before and after pesticide application
  • Mandatory waiting periods before workers re-enter treated fields
  • Proper protective equipment: gloves, masks, and clothing provided at no cost
  • Training in the worker’s own language on the chemicals they are being exposed to
  • Access to clean water and soap for decontamination
  • The freedom to ask questions and report violations without fear of retaliation

Here is what farmworkers often actually have: none of the above.

The Children in the Fields

One of the hardest truths about pesticide exposure is what it does to the youngest and most vulnerable, the children.

Farmworker children face pesticide exposure in ways most parents cannot imagine. They play near fields that have recently been sprayed. They live in homes where pesticide residue travels in on their parents’ clothing and skin. Some accompany their parents to work because there is simply nowhere else for them to go.

Children’s bodies absorb chemicals faster than adults. Their developing nervous systems and organs are far more vulnerable to the long-term effects of exposure. Studies have linked childhood pesticide exposure to learning disabilities, developmental delays, and increased risk of childhood cancers.

For 50 years, Beth-El has seen these children. We have handed them backpacks. We have celebrated their first days of school. We have watched them grow. And we have carried the weight of knowing what they are being exposed to every single day.

What Beth-El Has Seen for 50 Years

When Beth-El opened its doors in 1976, farmworkers were already living with the consequences of pesticide exposure. They came to our services carrying more than just their faith, they carried exhaustion, illness, and a fear of speaking up in a system that was never designed to hear them.

Fifty years later, the faces have changed. The stories have not.

We have sat with farmworkers who didn’t know why they were getting headaches every afternoon. We have connected families to healthcare when symptoms that had been ignored for months finally became impossible to hide. We have watched mothers worry about their children’s health and have nowhere to turn.

Every health fair we hold, every free dental visit, every case management appointment, every farm visit on a afternoon,  these are not just acts of service. They are acts of witness. We see what is happening in these fields. We have been seeing it for fifty years.

And we will keep saying so.

What Needs to Change

Awareness is the beginning, but it is not enough. Here is what farmworkers need and deserve:

Stronger enforcement of existing protections. The rules exist. They need to actually be applied, consistently, and with real consequences for violations.

Multilingual education and outreach. Safety information that only exists in English is not safety information for most farmworkers. Every warning, every guideline, every right needs to be communicated in the language of the people it is meant to protect.

Access to healthcare. Farmworkers who experience symptoms of pesticide exposure need to be able to see a doctor without fear of cost, language barriers, or immigration status. Beth-El’s free dental clinic and health fairs are one small piece of a much larger puzzle that still needs solving.

The right to speak up. No worker should have to choose between their health and their livelihood. Protections against retaliation need to be real, accessible, and enforced.

Community support that fills the gaps. When systems fail, and they do fail, organizations like Beth-El step in. But we cannot do it alone.

Fifty Years of Showing Up Anyway

Here is what we know after fifty years: the systems that are supposed to protect farmworkers are imperfect at best and broken at worst. We know that change is slow. We know that the people most affected are often the ones with the least power to demand it.

But we also know this: every time a farmworker walks through our doors, every time a family receives care, every time someone learns their rights, something shifts. Slowly. Quietly. But it shifts.

Beth-El was founded on the belief that every person, regardless of where they were born, what language they speak, or what field they work in, deserves to be cared for. That belief has not wavered in fifty summers. It will not waver now.

The fields are full of people who need more than pesticides allow them to have. They need protection. They need healthcare. They need advocates.

They need us.

Be Part of the Change

You may not be able to change policy overnight. But you can show up for the people living with the consequences of broken systems right now.

Donate to support Beth-El’s health programs, farm visits, and emergency care services. Volunteer your time. Share this story with people who need to hear it. And visit us — because seeing this work up close has a way of changing you.

Learn more and get involved at farmworkersbethel.site

With gratitude and solidarity, The Beth-El Farmworker Ministry Team

Car Credit Supports Beth-El Farmworker Ministry

For many farmworker families, meeting basic needs remains a daily challenge. Beth-El Farmworker Ministry provides vital support by offering hunger relief, education, healthcare, and spiritual growth to farmworking families and neighbors in need. Through compassion and care, Beth-El continues its mission of nourishing the mind, spirit, and body of those it serves.

Nuevo en US (www.nuevoenus.org) and Car Credit (www.carcredittampa.com) are proud to support Beth-El, an organization dedicated to assisting farmworker families. For those who are new to the country, adjusting to a new life can be challenging. Thanks to Car Credit’s commitment to Spanish-speaking communities and the support of its owner, Steve Cuculich, we work together to ensure these families receive the guidance and support they need to move forward.

Algunas cosas no cambian

Todo comenzó con una pequeña casa y las puertas abiertas

Era 1976. Un pequeño grupo de miembros de la Iglesia Presbiteriana Cumberland alquiló una pequeña casa en Ruskin, Florida, y comenzó a celebrar servicios religiosos en español para trabajadores agrícolas migrantes. No estaban dirigiendo un programa. No estaban lanzando una iniciativa. Simplemente estaban abriendo sus puertas a vecinos que necesitaban un lugar donde sentirse parte de una comunidad.

Y los vecinos llegaron.

Llegaron con sus familias. Llegaron con sus preguntas. Llegaron con hambre, no solo de alimento, sino también de comunidad, de cuidado y de alguien que los viera como mucho más que la labor que realizaban.

Lo que sucedió después no estaba planeado. Simplemente fue una respuesta. Necesidad tras necesidad. Persona tras persona. Así fue creciendo Beth-El.

Las estaciones han cambiado. La necesidad no.

El verano en Florida no da tregua. El calor llega temprano y permanece hasta el final del día. Se instala entre los campos, entre las hileras de cultivos, sobre las espaldas y los hombros de quienes los cuidan. Para la mayoría de nosotros, el verano significa bajar el ritmo, vacaciones, bebidas frías, aire acondicionado y tiempo con la familia.

Para los trabajadores agrícolas, el verano significa algo completamente diferente.

Significa jornadas más largas bajo un sol cada vez más intenso. Significa seguir adelante a pesar del cansancio porque la temporada no espera. Significa regresar a casa agotados, con pocas fuerzas para continuar y, aun así, tener una familia que alimentar, cuentas que pagar y un mañana que se parece exactamente al día de hoy.

Décadas después, los rostros que llegan a nuestra Despensa de Alimentos son diferentes. Las familias vienen de distintos lugares, traen historias diferentes y hablan con distintos acentos. Algunas nos han acompañado durante años. Otras llegaron por primera vez apenas el miércoles pasado.

Pero la necesidad de ser alimentados, de ser vistos y de recibir apoyo sin ser juzgados nunca ha cambiado.

Los trabajadores agrícolas siguen despertando antes del amanecer. Siguen trabajando bajo el intenso calor del verano en Florida. Siguen regresando a hogares donde muchas veces el refrigerador no tiene suficiente comida, donde hay niños que necesitan útiles escolares que no siempre pueden comprar y donde problemas de salud permanecen sin atender porque acceder a la atención médica parece inalcanzable.

Y Beth-El sigue estando presente. Cada miércoles en la despensa de alimentos. Cada jueves en los campos. Cada verano, sin faltar.

Cómo se vive el verano en Beth-El

Cuando aumentan las temperaturas, nuestro trabajo no disminuye; se intensifica.

Nuestra Despensa de Alimentos abre todos los miércoles de 1:00 p.m. a 5:30 p.m., justo cuando el calor de la tarde alcanza su punto más alto. Las familias llegan cansadas, algunas con quemaduras por el sol, pero siempre agradecidas. Nos aseguramos de que nadie se vaya con las manos vacías.

Cada jueves, nuestro equipo carga los vehículos y sale rumbo a los campos. Llevamos alimentos, kits de higiene, agua y algo igual de importante: nuestra presencia. Un recordatorio de que, fuera de esos campos, hay personas que saben que ellos están allí y que se preocupan por su bienestar.

También llevamos artículos para ayudar a combatir el calor, protector solar y bebidas con electrolitos, porque el calor del verano no solo es incómodo para los trabajadores agrícolas; puede ser peligroso. Los trabajadores agrícolas tienen 35 veces más probabilidades de morir por enfermedades relacionadas con el calor que los trabajadores de otras industrias. Esa cifra no nos permite quedarnos de brazos cruzados.

El verano también es la época en la que nuestros vecinos más pequeños nos necesitan más. Cuando termina el año escolar, desaparecen la rutina y las comidas que ofrecía la escuela. El regreso a clases llega rápidamente y muchas familias hacen grandes esfuerzos para prepararse. Beth-El está presente con mochilas, útiles escolares y zapatos nuevos, porque cada niño merece comenzar un nuevo año escolar con todo lo que necesita para tener éxito.

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Para muchas familias trabajadoras del campo, cubrir sus necesidades básicas sigue siendo un desafío diario. Beth-El Farmworker Ministry brinda un apoyo esencial al ofrecer asistencia alimentaria, educación, atención médica y crecimiento espiritual a las familias trabajadoras del campo y a los vecinos que más lo necesitan. A través de la compasión y el cuidado, Beth-El continúa su misión de alimentar la mente, el espíritu y el cuerpo de las personas a las que sirve.

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Some Things Don’t Change

It Started With a Small House and Open Doors

It was 1976. A small group of Cumberland Presbyterians rented a tiny house in Ruskin, Florida and began holding Spanish-language church services for migrant farmworkers. They weren’t running a program. They weren’t launching an initiative. They were simply opening their doors to neighbors who needed a place to belong.

And the neighbors came.

They came with their families. They came with their questions. They came with their hunger, not just for food, but for community, for care, for someone to see them as more than the labor they provided.

What happened next wasn’t planned. It was simply a response. Need by need, person by person, Beth-El grew.

The Seasons Have Changed. The Need Has Not.

Summer in Florida is relentless. The heat arrives early and stays late. It settles into the fields, into the rows of crops, into the backs and shoulders of the people who tend them. For most of us, summer means slowing down, vacations, cold drinks, air conditioning, time with family.

For farmworkers, summer means something else entirely.

It means longer hours under a hotter sun. It means pushing through exhaustion because the season doesn’t wait. It means coming home drained, with little left to give, and still having a family to feed, bills to pay, and a tomorrow that looks exactly like today.

Decades later, the faces at our Food Pantry look different. The families come from different places, carry different stories, speak with different accents. Some have been coming for years. Others found us for the first time just last Wednesday.

But the need, to be fed, to be seen, to be supported without judgment, has never changed.

Farmworkers still wake before dawn. They still labor through Florida’s unforgiving summer heat. They still return home to refrigerators that don’t have enough in them, to children who need school supplies they can’t always afford, to health conditions that go untreated because care feels out of reach.

And Beth-El still shows up. Every Wednesday at the pantry. Every Thursday at the farms. Every summer, without fail.

What Summer Looks Like at Beth-El

When the temperatures climb, our work doesn’t slow down, it intensifies.

Our Food Pantry opens every Wednesday from 1:00 PM to 5:30 PM, when the afternoon heat is at its peak. Families arrive tired, sometimes sunburned, always grateful. We make sure no one leaves empty-handed.

Every Thursday, our team loads up and drives out to the farms. We bring food, hygiene kits, water, and something just as important, presence. A reminder that someone outside those fields knows they are there and cares.

We bring cooling supplies, sunscreen, and electrolytes because summer heat is not just uncomfortable for farmworkers, it is dangerous. Farmworkers are 35 times more likely to die from heat-related illness than workers in other industries. That number does not let us rest.

Summer is also when our youngest neighbors need us most. With school out, the structure and meals that came with the school day disappear. Back to School season arrives fast, and families scramble to prepare. Beth-El shows up with backpacks, school supplies, and new shoes, because every child deserves to walk into a new school year ready.

What Stays the Same

There is a woman who has been volunteering at Beth-El for over a decade. She comes every week without fail, through the hottest Wednesdays, through summer storms, through every season. When asked why she keeps coming back, she said simply:

“Because they would do it for me.”

That is the spirit that has carried this ministry through the years. Not pity. Not obligation. But a deep, quiet belief that we are all connected, that the farmworker harvesting strawberries in a field south of Tampa and the family sitting down to dinner miles away are part of the same story.

Every meal served is a thread in that story. Every water bottle handed through a car window on a Thursday farm visit is a thread. Every child who gets a backpack and new shoes before the first day of school is a thread. Every family that walks away from a pantry visit feeling less alone, a thread.

Woven together, across all these summers, those threads have become something extraordinary.

This Summer, Be Part of the Story

We are not telling this story to look backward. We are telling it because the same hands that opened those doors for the very first time are still reaching out today, and they need yours.

The farmworker families we serve are not statistics. They are parents who love their children fiercely. They are workers who give everything they have under a sun that does not let up. They are neighbors who deserve the same dignity, the same access, the same care that any of us would want for our own families.

And they are here. Right now. In the fields and the small homes south of Tampa that most people drive past without a second thought.

Beth-El exists because someone, all those summers ago, decided to stop driving past.

We hope you will too.

You don’t have to do something grand. You just have to show up, in whatever way you can.

Donate. Volunteer. Share this story with someone who needs to hear it. Come see the work with your own eyes on a Wednesday afternoon.

This summer, the thread is still being woven.

Come be part of it at farmworkersbethel.site

With gratitude and solidarity, The Beth-El Farmworker Ministry Team.

Car Credit Supports Beth-El Farmworker Ministry

For many farmworker families, meeting basic needs remains a daily challenge. Beth-El Farmworker Ministry provides vital support by offering hunger relief, education, healthcare, and spiritual growth to farmworking families and neighbors in need. Through compassion and care, Beth-El continues its mission of nourishing the mind, spirit, and body of those it serves.

Nuevo en US (www.nuevoenus.org) and Car Credit (www.carcredittampa.com) are proud to support Beth-El, an organization dedicated to assisting farmworker families. For those who are new to the country, adjusting to a new life can be challenging. Thanks to Car Credit’s commitment to Spanish-speaking communities and the support of its owner, Steve Cuculich, we work together to ensure these families receive the guidance and support they need to move forward.

¿Qué hay en tu plato? Los desafíos de nutrición que enfrentan las familias trabajadoras del campo y cómo puedes ayudar

Hay algo profundamente valioso en el acto de alimentar a los demás. Durante casi 50 años, esa convicción ha estado en el corazón de todo lo que hacemos en Beth-El Farmworker Ministry.

Las familias trabajadoras del campo dedican su vida a alimentar a otros. Se levantan antes de que salga el sol, trabajan bajo el intenso calor y cosechan los alimentos que llegan a las mesas de familias en toda Florida y más allá. Sin embargo, con demasiada frecuencia regresan a casa y se enfrentan a refrigeradores casi vacíos y decisiones imposibles.

Creemos que eso no debería suceder.

Creemos que todas las personas, especialmente quienes trabajan tan duro para alimentar a los demás, también merecen tener acceso a alimentos nutritivos.

Por eso abrimos las puertas de nuestra Despensa de Alimentos cada miércoles y por eso nuestro equipo visita los campos todos los jueves. No lo hacemos por caridad. Lo hacemos porque somos una comunidad.

Las personas que cosechan los alimentos de nuestro país se encuentran entre los trabajadores con mayor inseguridad alimentaria.

¿Por qué las familias trabajadoras del campo enfrentan inseguridad alimentaria?

Puede parecer contradictorio que quienes trabajan en la agricultura también enfrenten hambre. Sin embargo, la realidad de la vida agrícola hace que el acceso constante a los alimentos sea un desafío diario.

Ingresos variables y trabajo estacional. La mayoría de los trabajadores agrícolas reciben pago por la cantidad que cosechan, no por hora. Cuando las cosechas son menores, el clima afecta la temporada o simplemente no hay trabajo disponible, los ingresos también disminuyen. Alimentar a una familia con ingresos impredecibles es una lucha constante.

Largas jornadas con poco tiempo para cocinar. Después de trabajar entre 10 y 12 horas en los campos, muchas personas regresan a casa demasiado cansadas para preparar una comida balanceada. En esas circunstancias, lo rápido, económico y abundante suele ser la única opción.

Acceso limitado a supermercados. Muchas familias trabajadoras del campo viven en zonas rurales alejadas de los supermercados. Sin un medio de transporte confiable, hacer las compras puede convertirse en un verdadero desafío.

Los gastos de vivienda consumen gran parte de sus ingresos. El alquiler y otros gastos básicos representan una parte importante del presupuesto familiar, dejando poco dinero disponible para comprar alimentos, especialmente alimentos frescos y nutritivos.

Barreras culturales y del idioma. Acceder a programas de asistencia alimentaria, comprender la información nutricional o conocer los recursos disponibles resulta mucho más difícil cuando esos sistemas no están diseñados pensando en las familias hispanohablantes.

Lo que una mala alimentación significa para los trabajadores agrícolas

Esto no se trata únicamente de pasar hambre. Una alimentación inadecuada tiene consecuencias reales y duraderas para quienes trabajan en nuestros campos.

Agotamiento físico y menor resistencia. El trabajo agrícola exige un enorme esfuerzo físico. Sin una alimentación adecuada, el cuerpo se desgasta más rápidamente y aumenta considerablemente el riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con el calor.

Problemas de salud relacionados con la nutrición. Muchas familias trabajadoras del campo presentan mayores índices de enfermedades asociadas con una mala alimentación debido al acceso limitado a comidas balanceadas. Es una dolorosa ironía que quienes cosechan frutas y verduras frescas no siempre puedan llevarlas a su propia mesa.

Impacto en los niños. Cuando los niños no tienen acceso constante a comidas nutritivas, su rendimiento escolar también se ve afectado, lo que dificulta aún más romper el ciclo de la pobreza.

Impacto emocional. La inseguridad alimentaria genera estrés, ansiedad e incertidumbre, aumentando la carga emocional que muchas familias migrantes ya enfrentan.

Cómo la Despensa de Alimentos de Beth-El ayuda a cerrar esa brecha

Durante casi 50 años, Beth-El ha estado presente para las familias trabajadoras del campo ofreciendo apoyo constante y práctico. Nuestros programas de alimentación son una de las formas más directas en las que respondemos al hambre en nuestra comunidad.

Todos los miércoles, de 1:00 p.m. a 5:30 p.m.: Despensa de Alimentos de Beth-El. Las familias visitan nuestro centro de 27 acres, ubicado sobre la U.S. Highway 301, al sur de Tampa, para recibir alimentos, productos no perecederos, artículos de papel, kits de higiene y ropa. Nos aseguramos de que ninguna familia se vaya con las manos vacías.

Todos los jueves: Visitas a los campos. Nuestro equipo lleva alimentos y artículos esenciales directamente a los trabajadores que muchas veces no pueden trasladarse hasta nuestras instalaciones. Vamos hasta donde ellos están, porque así es como entendemos el verdadero significado de acompañar a nuestra comunidad.

Durante diferentes épocas del año, también organizamos almuerzos en los campos junto a organizaciones aliadas, llevando comidas calientes y un momento de cercanía a quienes pasan largas jornadas trabajando.

Además, a través de nuestro programa de Apoyo Familiar y Manejo de Casos, ofrecemos alimentos de emergencia y tarjetas de regalo para familias que atraviesan situaciones inesperadas o necesidades urgentes.

Lo que realmente necesitan las familias trabajadoras del campo y cómo puedes ayudar

Nuestra Despensa de Alimentos depende por completo de la generosidad de personas como tú. Estos son algunos de los artículos que generan un mayor impacto:

Alimentos no perecederos

  • Frijoles, lentejas y vegetales enlatados.
  • Arroz, pasta y avena.
  • Mantequilla de maní y otras cremas de frutos secos.
  • Atún, pollo, sardinas y otras proteínas enlatadas.
  • Aceite para cocinar y condimentos.
  • Sopas instantáneas y caldos.

Otros artículos esenciales

  • Productos de papel, como toallas de papel, servilletas y platos desechables.
  • Kits de higiene con jabón, champú, pasta dental y desodorante.
  • Alimentos y fórmula para bebés.
  • Tarjetas de regalo para supermercados o farmacias.

Las donaciones económicas también permiten comprar frutas y verduras frescas, cubrir necesidades cuando escasean algunos productos y responder rápidamente a familias que enfrentan una emergencia. Cada dólar se transforma directamente en alimentos para nuestros vecinos.

Alimentar también es dignificar

En Beth-El creemos que el acceso a los alimentos no es un privilegio, sino un derecho humano fundamental.

Cada bolsa de alimentos que entregamos representa mucho más que comida. Es una forma de decirle a una familia trabajadora del campo que la vemos, que la valoramos y que no está sola.

Las personas que llenan nuestros platos también merecen tener el suyo lleno.

Este verano, ¿nos ayudas a hacerlo posible?

Conoce más, haz una donación o descubre cómo involucrarte en beth-el.org

Con gratitud y solidaridad,

El equipo de Beth-El Farmworker Ministry

Car Credit apoya a Beth-El Farmworker Ministry

Para muchas familias trabajadoras del campo, cubrir sus necesidades básicas sigue siendo un desafío diario. Beth-El Farmworker Ministry brinda un apoyo esencial al ofrecer asistencia alimentaria, educación, atención médica y crecimiento espiritual a las familias trabajadoras del campo y a los vecinos que más lo necesitan. A través de la compasión y el cuidado, Beth-El continúa su misión de alimentar la mente, el espíritu y el cuerpo de las personas a las que sirve.

Nuevo en US (www.nuevoenus.org) y Car Credit (www.carcredittampa.com) se enorgullecen de apoyar a Beth-El, una organización comprometida con el bienestar de las familias trabajadoras del campo. Para quienes son nuevos en el país, adaptarse a una nueva vida puede ser un gran desafío. Gracias al compromiso de Car Credit con las comunidades de habla hispana y al apoyo de su propietario, Steve Cuculich, trabajamos juntos para garantizar que estas familias reciban la orientación, los recursos y el acompañamiento que necesitan para salir adelante.

What’s on Your Plate? The Nutrition Challenges Farmworkers Face, and How You Can Help

There is something deeply sacred about the act of feeding one another. For nearly 50 years, that belief has been at the heart of everything we do at Beth-El Farmworker Ministry.

The farmworkers in our community dedicate their lives to feeding others. They rise before the sun, labor through the heat, and harvest the food that sustains families across Florida and beyond. And yet, far too often, they return home to empty refrigerators and impossible choices.

We believe that is not right. We believe every person, especially those who work so hard to nourish others, deserves to be nourished themselves. That is why our Food Pantry doors open every Wednesday, and why our team drives out to the farms every Thursday. Not as charity. As a community.

The people who harvest America’s food are among the most food-insecure workers in the country.

Why Farmworkers Struggle with Food Security

It may seem surprising that people who work in agriculture face hunger. But the reality of farmworker life makes food security a constant challenge:

Inconsistent income and seasonal work. Most farmworkers are paid by what they pick, not by the hour. When crops are thin, weather disrupts the season, or work simply runs out, so does income. Feeding a family on unpredictable wages is an exhausting juggling act.

Long hours with little time to cook. After working 10 to 12 hours in the field, many farmworkers return home too exhausted to prepare nutritious meals. Fast, cheap, and filling often wins over balanced and fresh.

Limited access to grocery stores. Many farmworker families live in rural areas far from supermarkets. Without reliable transportation, getting to a store, let alone an affordable one, can be nearly impossible.

Housing costs eat up most of their income. Rent and basic living expenses consume a significant portion of farmworker wages, leaving very little left over for food, especially nutritious food.

Language and cultural barriers. Navigating food assistance programs, understanding nutritional labels, or accessing community resources is much harder when those systems aren’t designed with Spanish-speaking families in mind.

What Poor Nutrition Means for Farmworkers

This isn’t just about hunger. Poor nutrition has real, lasting consequences for the people working in our fields:

  • Physical exhaustion and reduced stamina: Hard physical labor demands proper fuel. Without it, the body breaks down faster and the risk of heat illness increases significantly.
  • Nutrition-related health conditions: Many farmworker families face higher rates of diet-related issues due to limited access to fresh produce and balanced meals, a painful irony for people who pick that very produce every day.
  • Impacts on children: Farmworker children who don’t have consistent, nutritious meals struggle more in school, making it even harder to break the cycle of poverty.
  • Mental and emotional toll: Food insecurity creates constant stress and anxiety, compounding the already heavy emotional weight that comes with migrant life.

How Beth-El’s Food Pantry Bridges the Gap

For nearly 50 years, Beth-El has been showing up for farmworker families with practical, consistent care. Our food programs are one of the most direct ways we address hunger in our community:

Every Wednesday, 1:00 PM – 5:30 PM — Food Pantry at Beth-El. Families come to our 27-acre ministry site on U.S. Highway 301, south of Tampa, to receive groceries, non-perishable goods, paper products, hygiene kits, and clothing. No family leaves empty-handed.

Every Friday — Farm Visits. Our team goes directly to the farms to bring food and essentials to workers who can’t always make it to us. We meet them where they are, because that’s what showing up really looks like.

Seasonal lunches at the farms with partner organizations bring warm meals and human connection to workers during long, difficult days in the field.

Emergency groceries and gift cards are available through our Family Support and Case Management program for families facing sudden crises or special needs.

What Farmworkers Actually Need, And How You Can Help

Our Food Pantry relies entirely on the generosity of donors like you. Here are the items that make the biggest difference:

Non-Perishable Food Items:

  • Canned beans, lentils, and vegetables
  • Rice, pasta, and oatmeal
  • Peanut butter and nut butters
  • Canned fish and meats (tuna, chicken, sardines)
  • Cooking oils and seasonings
  • Instant soups and broths

Practical Extras:

  • Paper goods (paper towels, napkins, plates)
  • Hygiene kits (soap, shampoo, toothpaste, deodorant)
  • Baby food and formula for families with young children
  • Gift cards to grocery stores or pharmacies

Financial Donations allow us to purchase fresh produce, fill gaps in supply, and respond quickly to families in emergency need. Every dollar goes directly toward feeding our neighbors.

Food Is Dignity

At Beth-El, we believe that access to food is not a privilege, it is a basic human right. Every bag of groceries we hand out is more than just calories. It is a message to a farmworker family that they are seen, valued, and not forgotten.

The people who fill our plates deserve to have their own plates filled too.

This summer, will you help us make that happen?

Visit farmworkersbethel.site to donate, volunteer, or learn more about how Beth-El serves the farmworking community.

With gratitude and solidarity, The Beth-El Farmworker Ministry Team

Car Credit Supports Beth-El Farmworker Ministry

For many farmworker families, meeting basic needs remains a daily challenge. Beth-El Farmworker Ministry provides vital support by offering hunger relief, education, healthcare, and spiritual growth to farmworking families and neighbors in need. Through compassion and care, Beth-El continues its mission of nourishing the mind, spirit, and body of those it serves.

Nuevo en US (www.nuevoenus.org) and Car Credit (www.carcredittampa.com) are proud to support Beth-El, an organization dedicated to assisting farmworker families. For those who are new to the country, adjusting to a new life can be challenging. Thanks to Car Credit’s commitment to Spanish-speaking communities and the support of its owner, Steve Cuculich, we work together to ensure these families receive the guidance and support they need to move forward.

El calor ya está aquí y los trabajadores agrícolas necesitan nuestro apoyo

El verano en Florida no solo trae días más largos y tardes cálidas. Para los miles de trabajadores agrícolas que cosechan los alimentos que llegan a nuestras mesas, el verano significa algo mucho más serio: calor intenso, altos niveles de humedad y condiciones de trabajo que la mayoría de nosotros nunca experimentará en carne propia.

El 29 de mayo se conmemoró el Día Nacional de Concientización sobre el Calor, una fecha creada para generar conciencia sobre los peligros del calor extremo y la importancia de proteger a quienes trabajan al aire libre. Sin embargo, en Beth-El creemos que esta conversación no debe limitarse a un solo día. Los trabajadores agrícolas de nuestra comunidad no tienen un descanso del calor. Nuestro compromiso con ellos tampoco debería tenerlo.

Los trabajadores agrícolas tienen 35 veces más probabilidades de morir por enfermedades relacionadas con el calor que los trabajadores de otras industrias.
Fuente: CDC y OSHA

¿Por qué es importante hablar de esto?

Los trabajadores agrícolas son una parte esencial de nuestra comunidad y, al mismo tiempo, una de las más vulnerables. Se levantan antes del amanecer, trabajan durante las horas de mayor calor y regresan a casa agotados. Su esfuerzo hace posible que los alimentos lleguen a nuestras mesas, pero siguen siendo uno de los grupos de trabajadores con menor protección.

El calor extremo no es simplemente una molestia. Puede convertirse en una situación que pone en riesgo la vida. El agotamiento por calor puede evolucionar rápidamente a un golpe de calor, una emergencia médica que puede provocar daños permanentes o incluso la muerte si no se recibe atención inmediata.

Como parte del enfoque de Beth-El Farmworker Ministry en la salud de los trabajadores agrícolas durante 2026, queremos invitar a nuestra comunidad a reflexionar sobre esta realidad, no solo durante una fecha conmemorativa, sino durante todo el año. Comprender los efectos del calor extremo es un paso importante para cuidar a quienes trabajan cada día para alimentar a nuestras comunidades.

Los desafíos que enfrentan los trabajadores agrícolas durante el verano

Las recomendaciones de OSHA y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dejan claro qué necesitan los trabajadores al aire libre para mantenerse seguros durante los días de calor extremo. Sin embargo, muchas de estas medidas siguen estando fuera del alcance de numerosos trabajadores agrícolas.

Entre las condiciones que deberían estar garantizadas se encuentran:

  • Acceso a áreas frescas y con sombra para descansar.
  • Descansos frecuentes para hidratarse, alimentarse y recuperarse del calor.
  • Espacios de descanso con temperaturas inferiores a los 28 °C (82 °F).
  • Acceso constante a agua potable limpia durante toda la jornada.
  • Información y recursos que promuevan el uso de sombreros de ala ancha y ropa ligera de colores claros.
  • Capacitación para reconocer los síntomas de enfermedades relacionadas con el calor, aplicar primeros auxilios y actuar en caso de emergencia.
  • Horarios de trabajo adaptados para reducir la exposición al calor durante las horas más intensas del día.
  • Un período de adaptación para los trabajadores nuevos que comienzan a laborar en condiciones de altas temperaturas.

Conocer la diferencia entre el agotamiento por calor y el golpe de calor puede salvar vidas.

El agotamiento por calor suele presentarse con mareos, sed intensa, sudoración excesiva, náuseas y debilidad. Ante estos síntomas, es importante trasladar a la persona a un lugar fresco, aflojar su ropa y ofrecerle agua fresca poco a poco.

El golpe de calor, en cambio, es una emergencia médica. Si una persona presenta confusión, desorientación, pérdida del conocimiento o deja de sudar mientras su temperatura corporal aumenta, es necesario llamar al 911 de inmediato.

Cómo puedes ayudar este verano

En Beth-El Farmworker Ministry acompañamos a las familias trabajadoras del campo durante todo el año, y el verano es una de las épocas en las que más necesitan el apoyo de la comunidad.

Estas son algunas de las donaciones que más se necesitan durante esta temporada:

  • Botellas reutilizables para agua y recipientes grandes para almacenar agua.
  • Protector solar con SPF 30 o superior.
  • Sombreros de ala ancha y ropa ligera de colores claros.
  • Sobres de electrolitos y bebidas deportivas.
  • Toallas refrescantes y ventiladores portátiles.
  • Alimentos no perecederos fáciles de transportar, como barras de granola, nueces y frutas deshidratadas.
  • Kits de higiene y artículos de cuidado personal.
  • Tarjetas de regalo para supermercados o farmacias.

La despensa de alimentos de Beth-El abre todos los miércoles de 1:00 p.m. a 5:30 p.m. Además, nuestro equipo realiza visitas semanales a los campos cada jueves para entregar alimentos no perecederos, productos de papel, kits de higiene y ropa directamente a los trabajadores agrícolas. Cada donación hace posible que estas visitas continúen.

Todos los días son una oportunidad para crear conciencia

El Día Nacional de Concientización sobre el Calor es un recordatorio importante, pero los trabajadores agrícolas necesitan mucho más que un solo día de visibilidad. Necesitan apoyo constante, defensores que levanten la voz por ellos y una comunidad comprometida durante los 365 días del año.

Este verano, te invitamos a asumir ese compromiso junto a nosotros: aprender más, apoyar más y cuidar más a las familias que trabajan incansablemente para alimentar a nuestras comunidades.

Ya sea donando suministros, realizando una contribución económica o compartiendo esta información con otras personas, cada gesto de generosidad puede marcar una diferencia.

¿Quieres ayudar? Conoce más y realiza tu donación en farmworkersbethel.site.

Car Credit apoya a Beth-El Farmworker Ministry

Para muchas familias trabajadoras del campo, cubrir sus necesidades básicas sigue siendo un desafío diario. Beth-El Farmworker Ministry brinda un apoyo esencial al ofrecer asistencia alimentaria, educación, atención médica y crecimiento espiritual a las familias trabajadoras del campo y a los vecinos que más lo necesitan. A través de la compasión y el cuidado, Beth-El continúa su misión de alimentar la mente, el espíritu y el cuerpo de las personas a las que sirve.

Nuevo en US (www.nuevoenus.org) y Car Credit (www.carcredittampa.com) se enorgullecen de apoyar a Beth-El, una organización comprometida con el bienestar de las familias trabajadoras del campo. Para quienes son nuevos en el país, adaptarse a una nueva vida puede ser un gran desafío. Gracias al compromiso de Car Credit con las comunidades de habla hispana y al apoyo de su propietario, Steve Cuculich, trabajamos juntos para garantizar que estas familias reciban la orientación, los recursos y el acompañamiento que necesitan para salir adelante.

The Heat Is On And Farmworkers Need Our Help

 

Summer in Florida doesn’t just bring longer days and warmer evenings. For the thousands of farmworkers who harvest the food on our tables, summer means something far more serious: relentless heat, dangerous humidity, and working conditions that most of us will never experience firsthand.

May 29 was National Heat Awareness Day, a national observance designed to highlight the dangers of extreme heat and the urgency of protecting outdoor workers. But at Beth-El, we believe every single day deserves that awareness. The farmworkers in our community don’t get a day off from the heat. Neither should our commitment to them.

Farmworkers are 35 times more likely to die from heat-related illness than workers in other industries. — CDC / OSHA

Why This Matters, Every Day

Farmworkers are among the most essential, and most vulnerable, members of our workforce. They wake before dawn, labor through midday sun, and return home exhausted. Their work feeds our families, yet they are among the least protected workers in the country.

Extreme heat is not just discomfort. It is a life-threatening condition. Heat exhaustion can spiral into heat stroke within minutes. Heat stroke can cause permanent disability or death if emergency treatment is not given in time.

As part of our 2026 focus on farmworker health at Beth-El, we want to pause, not just once a year on a national observance day, but consistently, to learn and better understand what extreme heat means for the people who harvest our food.

What Farmworkers Face in the Summer Heat

The guidance from OSHA and the CDC paints a clear picture of what outdoor workers need to survive extreme heat, and what too many farmworkers still go without:

  • Access to cool, shaded rest areas during breaks
  • Frequent rest periods to cool down, drink water, and eat
  • Cool-down areas maintained below 82°F
  • Ample access to clean, potable water throughout the day
  • Reminders and resources to wear wide-brimmed hats and light clothing
  • Training on recognizing heat illness, first aid, and emergency response
  • Schedules adjusted to reduce heat exposure during peak hours
  • An acclimatization period for new workers adjusting to hot conditions

Knowing the difference between heat exhaustion and heat stroke can be lifesaving. Heat exhaustion presents as dizziness, thirst, heavy sweating, nausea, and weakness, and must be treated immediately by moving to a cooler area, loosening clothing, and sipping cool water. Heat stroke is a medical emergency: confusion, dizziness, and loss of consciousness require calling 911 right away.

How You Can Help This Summer

At Beth-El, we serve farmworking families year-round — and summer is one of the most critical times to show up for our neighbors. Here is what our community needs most right now:

Most-Needed Donations for Farmworkers This Summer:

  • Reusable water bottles and large water jugs
  • Sunscreen (SPF 30 or higher)
  • Wide-brimmed hats and lightweight, light-colored clothing
  • Electrolyte packets and sports drinks
  • Cooling towels and fans
  • Non-perishable, easy-to-carry snacks (granola bars, nuts, dried fruit)
  • Hygiene kits and personal care items
  • Gift cards for grocery stores or pharmacies

Beth-El’s Food Pantry is open every Wednesday from 1:00 PM to 5:30 PM. Our team also makes weekly farm visits on Thursdays to bring non-perishable food, paper goods, hygiene kits, and clothing directly to farmworkers where they are. Your donations make those visits possible.

Every Day Is Awareness Day

National Heat Awareness Day on May 29 is a meaningful reminder, but farmworkers need more than one day of visibility. They need consistent support, consistent advocacy, and a community that shows up for them 365 days a year.

This summer, let’s make a commitment together: to learn more, give more, and care more for the families who work so hard to feed us. Whether you donate supplies, give financially, or simply spread the word, every act of generosity makes a difference.

Ready to help? Learn more and donate at farmworkersbethel.site

Car Credit Supports Beth-El Farmworker Ministry

For many farmworker families, meeting basic needs remains a daily challenge. Beth-El Farmworker Ministry provides vital support by offering hunger relief, education, healthcare, and spiritual growth to farmworking families and neighbors in need. Through compassion and care, Beth-El continues its mission of nourishing the mind, spirit, and body of those it serves.

Nuevo en US (www.nuevoenus.org) and Car Credit (www.carcredittampa.com) are proud to support Beth-El, an organization dedicated to assisting farmworker families. For those who are new to the country, adjusting to a new life can be challenging. Thanks to Car Credit’s commitment to Spanish-speaking communities and the support of its owner, Steve Cuculich, we work together to ensure these families receive the guidance and support they need to move forward.

Rompiendo los Mitos Sobre el Apoyo a las Familias Trabajadoras del Campo

Cuando las personas escuchan el término apoyo a trabajadores del campo, muchos piensan inmediatamente en una sola cosa: Comida.

Y aunque el acceso a alimentos es una parte importante de la conversación, es solo una pequeña parte de una realidad mucho más grande.

Porque la verdad es que las familias trabajadoras del campo no solo necesitan comida.

Necesitan apoyo de maneras que muchas veces no se ven.

Mito #1: “Todo se trata de comida”

Uno de los malentendidos más comunes es pensar que organizaciones como Beth-Él existen únicamente para ofrecer alimentos.

Sí, la ayuda alimentaria es importante, especialmente en temporadas donde el trabajo es inestable o los ingresos son limitados.

Pero las familias trabajadoras del campo enfrentan desafíos que van mucho más allá de eso.

Jornadas largas de trabajo, horarios impredecibles, acceso limitado a servicios de salud, barreras del idioma y la presión constante de sostener a una familia forman parte de su día a día.

El apoyo, en este contexto, no se trata solo de cubrir una necesidad.

Se trata de caminar junto a las personas en medio de esas realidades.

En Beth-El, eso significa ofrecer no solo alimentos, sino también educación, orientación y un sentido de estabilidad cuando todo se siente incierto.

Mito #2: “El apoyo solo se necesita en emergencias”

Otra creencia común es que el apoyo solo es necesario en momentos de crisis.

Pero para muchas familias trabajadoras del campo, la necesidad no es temporal—es constante.

El trabajo agrícola depende en gran medida de las estaciones, el clima y factores externos que no se pueden controlar. Una cosecha retrasada, una tormenta o un cambio en la disponibilidad de trabajo puede afectar rápidamente la estabilidad de una familia.

Eso significa que el apoyo no es algo que se necesita solo de vez en cuando.

Es algo que debe ser constante.

Organizaciones como Beth-Él entienden esto. No solo están presentes en momentos de crisis, sino durante todo el año, construyendo relaciones y ofreciendo un apoyo en el que las familias pueden confiar con el tiempo.

Mito #3: “Entendemos su realidad”

Es fácil asumir que entendemos cómo es la vida de los trabajadores del campo.

Vemos los resultados todos los días: productos frescos, estantes llenos, comida en nuestras mesas.

Pero no siempre vemos lo que hay detrás:

Madrugadas antes de que salga el sol.
Largas horas bajo el calor.
Trabajo físico que requiere fuerza y resistencia.

Y más allá del trabajo, también hay responsabilidades en casa, familias que cuidar y desafíos que no siempre tienen soluciones fáciles.

La realidad es que la mayoría de nosotros solo vemos una pequeña parte de la historia.

Y por eso es importante escuchar.

Por eso espacios como Beth-Él son tan importantes, porque están construidos desde el entendimiento, no desde suposiciones.

Mito #4: “El apoyo es solo una transacción”

A veces, el apoyo se ve como algo simple:

Alguien da. Alguien recibe.

Pero el verdadero apoyo va mucho más allá.

No se trata solo de lo que se da, sino de cómo se da.

En Beth-El, el apoyo está basado en la dignidad y la conexión.

Se trata de crear un espacio donde las personas se sientan vistas, respetadas y valoradas, no definidas por sus necesidades, sino reconocidas por quienes son.

Se trata de conversaciones, relaciones y confianza.

Porque cuando las personas se sienten apoyadas de esa manera, se crea algo duradero.

No solo alivio momentáneo, sino un sentido de pertenencia.

Entonces, ¿Cómo se ve Realmente el Apoyo?

Se ve en la constancia.

Se ve en estar presente.

Se ve en escuchar antes de actuar.

Se ve en entender que cada familia tiene una historia diferente.

Y se ve en crear una comunidad donde las personas no tengan que enfrentar sus desafíos solas.

Durante 50 años, Beth-El Farmworker Ministry ha hecho exactamente eso.

Caminar junto a las familias trabajadoras del campo en cada temporada, ofreciendo un apoyo que va más allá de las necesidades inmediatas y se convierte en algo más profundo.

Porque el verdadero apoyo no es de una sola dimensión.

Es integral.
Es relacional.
Y es continuo.

Cambiando la Forma en Que Vemos el Apoyo

Romper estos mitos comienza con la conciencia.

Comienza con dar un paso atrás y reconocer que hay más en la historia de lo que vemos a simple vista.

Las familias trabajadoras del campo no están definidas por sus necesidades.

Están definidas por su fortaleza, su resiliencia y su capacidad de seguir adelante, día tras día.

Y organizaciones como Beth-Él existen para honrar eso.

Para apoyarlo.
Para caminar junto a ellos.
Y para recordarles a las familias que no están solas.

Porque el apoyo, en su esencia, no se trata solo de dar algo.

Se trata de estar presentes.

Car Credit Apoya a Beth-El Farmworker Ministry

Para muchas familias trabajadoras del campo, cubrir sus necesidades básicas sigue siendo un desafío diario. Beth-El Farmworker Ministry brinda apoyo esencial al ofrecer ayuda alimentaria, educación, acceso a servicios de salud y crecimiento espiritual a familias trabajadoras del campo y a vecinos que lo necesitan. A través de la compasión y el cuidado, Beth-El continúa su misión de nutrir la mente, el espíritu y el cuerpo de las personas a las que sirve.

Nuevo en US (www.nuevoenus.org) y Car Credit (www.carcredittampa.com) se enorgullecen de apoyar a Beth-El, una organización dedicada a ayudar a familias trabajadoras del campo. Para quienes son nuevos en el país, adaptarse a una nueva vida puede ser un gran desafío. Gracias al compromiso de Car Credit con las comunidades hispanohablantes y al apoyo de su propietario, Steve Cuculich, trabajamos juntos para asegurar que estas familias reciban la orientación y el apoyo que necesitan para seguir adelante.

Breaking the Misconceptions About Farmworker Support

When people hear the term farmworker support, many immediately think of one thing: Food.

And while access to food is an important part of the conversation, it’s only a small piece of a much bigger reality.

Because the truth is, farmworker families don’t just need food.

They need support in ways that often go unseen.

Misconception #1: “It’s Just About Food”

One of the most common misunderstandings is that organizations like Beth-El exist only to provide meals or groceries.

Yes, food assistance matters, especially during seasons when work is inconsistent or income is limited.

But farmworker families face challenges that go far beyond that.

Long workdays, unpredictable schedules, limited access to healthcare, language barriers, and the pressure of providing for a family all play a role in daily life.

Support, in this context, isn’t just about filling a gap, tt’s about walking alongside people through those realities.

At Beth-El, that means offering not only food, but also education, guidance, and a sense of stability when things feel uncertain.

Misconception #2: “Support Is Only Needed Occasionally”

Another common belief is that support is only necessary during emergencies.

But for many farmworker families, the need for support isn’t temporary, it’s ongoing.

Agricultural work depends heavily on seasons, weather, and external factors that can’t be controlled. A delayed harvest, a storm, or a shift in work availability can quickly impact a family’s stability.

That means support isn’t just something needed once in a while.

It’s something that needs to be consistent.

Organizations like Beth-El understand that. They show up not just during moments of crisis, but throughout the year, building relationships and offering support that families can rely on over time.

Misconception #3: “We Understand Their Reality”

It’s easy to assume we understand what farmworker life looks like.

We see the results of the work every day, fresh produce, stocked shelves, meals on our tables.

But we don’t always see what it takes to get there:

Early mornings before sunrise.
Long hours under the heat.
Physical labor that demands strength and endurance.

And beyond the work itself, there are responsibilities at home, families to care for, and challenges that don’t always have easy solutions.

The reality is, most of us only see a small part of the story.

And that’s why listening matters.

That’s why spaces like Beth-El matter, because they are built on understanding, not assumptions.

Misconception #4: “Support Is Just a Transaction”

Sometimes, support is viewed as a simple exchange:

Someone gives. Someone receives it.

But real support goes deeper than that.

It’s not just about what is given, it’s about how it’s given.

At Beth-El, support is rooted in dignity and connection.

It’s about creating a space where people feel seen, respected, and valued, not defined by their needs, but recognized for who they are.

It’s about conversations, relationships, and trust.

Because when people feel supported in that way, it creates something lasting.

Not just relief for the moment, but a sense of belonging.

So What Does Farmworker Support Really Look Like?

It looks like showing up, consistently.

It looks like listening before acting.

It looks like understanding that every family’s situation is different.

And it looks like creating a community where people don’t have to face challenges alone.

For 50 years, Beth-El Farmworker Ministry has been doing exactly that.

Walking alongside farmworker families through every season, offering support that goes beyond immediate needs and into something more meaningful.

Because real support isn’t one-dimensional.

It’s layered.
It’s relational.
And it’s ongoing.

Changing the Way We See Support

Breaking these misconceptions starts with awareness.

It starts with taking a step back and realizing that there’s more to the story than what we initially see.

Farmworker families are not defined by their needs.

They are defined by their strength, their resilience, and their ability to keep going—day after day.

And organizations like Beth-El exist to honor that.

To support it.
To walk alongside it.
And to remind every individual and family that they are not alone.

Because support, at its core, is not just about providing something.

It’s about being present.

Car Credit Supports Beth-El Farmworker Ministry

For many farmworker families, meeting basic needs remains a daily challenge. Beth-El Farmworker Ministry provides vital support by offering hunger relief, education, healthcare, and spiritual growth to farmworking families and neighbors in need. Through compassion and care, Beth-El continues its mission of nourishing the mind, spirit, and body of those it serves.

Nuevo en US (www.nuevoenus.org) and Car Credit (www.carcredittampa.com) are proud to support Beth-El, an organization dedicated to assisting farmworker families. For those who are new to the country, adjusting to a new life can be challenging. Thanks to Car Credit’s commitment to Spanish-speaking communities and the support of its owner, Steve Cuculich, we work together to ensure these families receive the guidance and support they need to move forward.