Algunas cosas no cambian

Todo comenzó con una pequeña casa y las puertas abiertas

Era 1976. Un pequeño grupo de miembros de la Iglesia Presbiteriana Cumberland alquiló una pequeña casa en Ruskin, Florida, y comenzó a celebrar servicios religiosos en español para trabajadores agrícolas migrantes. No estaban dirigiendo un programa. No estaban lanzando una iniciativa. Simplemente estaban abriendo sus puertas a vecinos que necesitaban un lugar donde sentirse parte de una comunidad.

Y los vecinos llegaron.

Llegaron con sus familias. Llegaron con sus preguntas. Llegaron con hambre, no solo de alimento, sino también de comunidad, de cuidado y de alguien que los viera como mucho más que la labor que realizaban.

Lo que sucedió después no estaba planeado. Simplemente fue una respuesta. Necesidad tras necesidad. Persona tras persona. Así fue creciendo Beth-El.

Las estaciones han cambiado. La necesidad no.

El verano en Florida no da tregua. El calor llega temprano y permanece hasta el final del día. Se instala entre los campos, entre las hileras de cultivos, sobre las espaldas y los hombros de quienes los cuidan. Para la mayoría de nosotros, el verano significa bajar el ritmo, vacaciones, bebidas frías, aire acondicionado y tiempo con la familia.

Para los trabajadores agrícolas, el verano significa algo completamente diferente.

Significa jornadas más largas bajo un sol cada vez más intenso. Significa seguir adelante a pesar del cansancio porque la temporada no espera. Significa regresar a casa agotados, con pocas fuerzas para continuar y, aun así, tener una familia que alimentar, cuentas que pagar y un mañana que se parece exactamente al día de hoy.

Décadas después, los rostros que llegan a nuestra Despensa de Alimentos son diferentes. Las familias vienen de distintos lugares, traen historias diferentes y hablan con distintos acentos. Algunas nos han acompañado durante años. Otras llegaron por primera vez apenas el miércoles pasado.

Pero la necesidad de ser alimentados, de ser vistos y de recibir apoyo sin ser juzgados nunca ha cambiado.

Los trabajadores agrícolas siguen despertando antes del amanecer. Siguen trabajando bajo el intenso calor del verano en Florida. Siguen regresando a hogares donde muchas veces el refrigerador no tiene suficiente comida, donde hay niños que necesitan útiles escolares que no siempre pueden comprar y donde problemas de salud permanecen sin atender porque acceder a la atención médica parece inalcanzable.

Y Beth-El sigue estando presente. Cada miércoles en la despensa de alimentos. Cada jueves en los campos. Cada verano, sin faltar.

Cómo se vive el verano en Beth-El

Cuando aumentan las temperaturas, nuestro trabajo no disminuye; se intensifica.

Nuestra Despensa de Alimentos abre todos los miércoles de 1:00 p.m. a 5:30 p.m., justo cuando el calor de la tarde alcanza su punto más alto. Las familias llegan cansadas, algunas con quemaduras por el sol, pero siempre agradecidas. Nos aseguramos de que nadie se vaya con las manos vacías.

Cada jueves, nuestro equipo carga los vehículos y sale rumbo a los campos. Llevamos alimentos, kits de higiene, agua y algo igual de importante: nuestra presencia. Un recordatorio de que, fuera de esos campos, hay personas que saben que ellos están allí y que se preocupan por su bienestar.

También llevamos artículos para ayudar a combatir el calor, protector solar y bebidas con electrolitos, porque el calor del verano no solo es incómodo para los trabajadores agrícolas; puede ser peligroso. Los trabajadores agrícolas tienen 35 veces más probabilidades de morir por enfermedades relacionadas con el calor que los trabajadores de otras industrias. Esa cifra no nos permite quedarnos de brazos cruzados.

El verano también es la época en la que nuestros vecinos más pequeños nos necesitan más. Cuando termina el año escolar, desaparecen la rutina y las comidas que ofrecía la escuela. El regreso a clases llega rápidamente y muchas familias hacen grandes esfuerzos para prepararse. Beth-El está presente con mochilas, útiles escolares y zapatos nuevos, porque cada niño merece comenzar un nuevo año escolar con todo lo que necesita para tener éxito.

Car Credit apoya a Beth-El Farmworker Ministry

Para muchas familias trabajadoras del campo, cubrir sus necesidades básicas sigue siendo un desafío diario. Beth-El Farmworker Ministry brinda un apoyo esencial al ofrecer asistencia alimentaria, educación, atención médica y crecimiento espiritual a las familias trabajadoras del campo y a los vecinos que más lo necesitan. A través de la compasión y el cuidado, Beth-El continúa su misión de alimentar la mente, el espíritu y el cuerpo de las personas a las que sirve.

Nuevo en US (www.nuevoenus.org) y Car Credit (www.carcredittampa.com) se enorgullecen de apoyar a Beth-El, una organización comprometida con el bienestar de las familias trabajadoras del campo. Para quienes son nuevos en el país, adaptarse a una nueva vida puede ser un gran desafío. Gracias al compromiso de Car Credit con las comunidades de habla hispana y al apoyo de su propietario, Steve Cuculich, trabajamos juntos para garantizar que estas familias reciban la orientación, los recursos y el acompañamiento que necesitan para salir adelante.